Hacia una construcción digital

La tecnología nos presenta la enorme oportunidad de conectar la construcción industrializada con la economía circular para cambiar totalmente la lógica que han tenido los espacios físicos desde hace siglos y adaptarlos a la realidad actual.

El problema de nuestros espacios físicos

El gran talón de Aquiles de nuestros espacios físicos es su bajísima capacidad de adaptación a los cambios de una sociedad en la que los cambios son cada vez más acelerados.

Una familia que quiere adaptar su vivienda a su momento vital o a la diversidad funcional de uno de sus miembros necesita hacer un gasto muy importante. Lo mismo le sucede a una empresa que necesita cambiar sus tiendas u oficinas para responder a las nuevas formas de consumir o trabajar, a un Ayuntamiento que debe adaptar sus calles a las nuevas formas de movilidad o al propietario de cualquier otro espacio físico.

A pesar de que nuestros espacios necesitan ser cambiados cada vez más frecuentemente, los seguimos diseñando sin pensar en su modificación. Pero lo peor de esta forma de diseñar no son los citados costes económicos, sino sus altos costes ecológicos. Muestra de ello es el hecho de que los residuos de construcción y demolición representan nada menos que en torno al 30% del total de residuos de la Unión Europea (datos de la Comisión Europea en 2016).

De diseñar para perdurar a diseñar para evolucionar.

Estos problemas son el resultado de una lógica que ha sido evidente hasta hace pocos años: Construir espacios que perduren durante muchos años tal y como han sido diseñados.

Sin embargo, la velocidad de los cambios de nuestra sociedad actual está poniendo en crisis está lógica y pidiendo a gritos una nueva: Diseñar espacios que puedan adaptarse a las nuevas necesidades de sus usuarios con un bajo coste económico y ecológico. 

Aprendamos de quienes diseñan para evolucionar.

Suena bien, ¿verdad? ¿Cómo podríamos conseguirlo? Fijémonos en cómo lo hacemos en el sector que actualmente desarrolla productos en constante evolución; el Digital.

Simplificando mucho, podemos decir que el diseño en dicho sector se caracteriza por 2 puntos clave:

  1. El “Siempre en Beta”. Un producto digital nunca está terminado, sino que es tratado como un prototipo en constante mejora del que se van lanzando nuevas versiones que respondan a las nuevas posibilidades técnicas y a las nuevas necesitades de usuarios o negocio detectadas.
  2. La captación de información. Se realiza de modo continuo para poder entender estas nuevas necesidades y para saber qué aspectos del diseño están funcionando y cuáles deben ser modificados.

Intentemos extrapolar estos 2 puntos del diseño de producto digital a la construcción:

  1. ¿Cómo podríamos tener espacios físicos siempre en Beta con un bajo coste económico y ecológico?

Aquí llega la primera clave de esta nueva lógica; la construcción industrializada. No podemos tener espacios que cambien si no utilizamos sistemas constructivos que nos permitan montar y desmontar los elementos que los componen de forma sencilla.

Este tipo de construcción está actualmente en pleno proceso de sofisticación y expansión, gracias al aumento de calidad, eficiencia y automatización, así como a la reducción de riesgos y tiempos que posibilita.

Pero para poder tener espacios siempre en Beta sin generar residuos no es suficiente con el uso de este sistema constructivo. Necesitaremos aplicaciones digitales que conecten la construcción industrializada con la economía circular. Algunos ejemplos de ellas son:

  • Plataforma de intercambio de elementos constructivos. En el mundo digital puedes cambiar código con relativa facilidad, pero ¿qué hacemos, en el mundo físico, con los elementos constructivos (ventanas, puertas, suelos, muros…) que hemos desmontado? Debemos venderlos o cederlos para reutilizarlos. Para ello necesitaremos una plataforma que informe a todo el mundo de qué elemento constructivo está disponible en qué lugar para ser reutilizado.
  • Identidad digital de los elementos constructivos. Subir manualmente la información de cada elemento a la citada plataforma sería tedioso para el vendedor, al igual que comprobarla para el comprador. De modo que, si queremos facilitar la transacción de estos elementos, necesitaremos equiparlos con etiquetas (QR, RFID…) que los doten de una identidad. Esto nos permitirá subirlos a la plataforma e informar de sus características, historia, ubicación y posibilidades de transporte solo con un click.
  • Plataforma de trackeo de los elementos constructivos. Podremos aprovechar esta identidad de los elementos de un espacio físico para agregarlos en plataformas que nos informen de cuándo debemos revisar o sustituir cada elemento para optimizar su mantenimiento (proponiendo incluso profesionales de mantenimiento o elementos de sustitución disponibles), o de cuál es su ubicación y estado durante el proceso de construcción o desconstrucción.
  1. ¿Cómo podríamos captar información para saber cómo mejorar los espacios?

Ésta es la parte fácil, ya que podemos hacerlo igual que lo hace el sector Digital:

  • Testando los diseños antes de implementarlos. Para ello no nos vale con planos y maquetas, sino que necesitaremos prototipos en realidad virtual o aumentada que permitan a los futuros usuarios vivir los espacios y detectar aspectos a mejorar, así como plataformas de testeo virtual que permitan a los diseñadores entender cómo se comportarán estos espacios en relación diferentes variables (coste de mantenimiento, huella de CO2…).
  • Recogiendo información cuantitativa. Podremos medir las partes del espacio que más se usan y las que no, mediante sensores y detectores de presencia.
  • Recogiendo información cualitativa. De forma continua mediante espacios digitales de recogida de feedback y de forma periódica mediante encuestas, entrevistas o talleres con los usuarios del espacio, para detectar los dolores y oportunidades de mejora que existen y actuar en consecuencia.
  1. Bonus track ¿Cómo podríamos crear espacios nómadas?

Existe, por otro lado, una variable en los espacios físicos que no se da en los digitales; su ubicación geográfica. No es el objetivo de este artículo profundizar en este tema, pero sí que podemos decir que la lógica del diseño de espacios siempre en Beta facilita que las construcciones puedan aparecer, desaparecer o migrar según las necesidades del momento, y con ello los conocidos como espacios pop-up, una tendencia cada vez más presente.

 

Ecosistema de aplicaciones conectadas.

Imaginemos, como ejemplo de lo expuesto, que decidimos abrir una tienda siguiendo las bases de la construcción digital:

  1. Testaremos el diseño con nuestros potenciales clientes usando un prototipo en realidad virtual.
  2. Tras mejorar el diseño de acuerdo con los resultados del testeo, plantearemos el proyecto de ejecución con elementos desmontables equipados con etiquetas que los doten de una identidad digital.
  3. Algunos de ellos serán reutilizados, obtenidos mediante la plataforma de intercambio de elementos constructivos.
  4. Una vez hemos construido la tienda usaremos la plataforma de trackeo de los elementos constructivos para visualizar cuándo conviene revisar o sustituir dichos elementos para optimizar su duración.
  5. Iremos captando información cuantitativa del uso del espacio mediante sensores.
  6. Habilitaremos espacios digitales de recogida de feedback y haremos encuestas, entrevistas o talleres, que podrán ser remotos, para recoger también información cualitativa.
  7. Llegará un momento en el que consideremos necesario lanzar una nueva versión de la tienda. En ese momento, y tras volver a testar el prototipo en realidad virtual, volveremos a usar la plataforma de intercambio de elementos constructivos para poner en venta los elementos que ya no necesitamos y buscar los que requerimos para la nueva configuración del espacio.

Éste es un ciclo que podremos hacer tantas veces como sea necesario para responder a las necesidades de los usuarios, con un coste económico y ecológico muy reducido.

En el proceso de trabajo descrito hay varios ejemplos de aplicaciones, pero podríamos tener muchas más. Para poder trabajar correctamente con todas ellas y sin tener que estar copiando información de una a otra, necesitaremos que funcionen como un ecosistema de aplicaciones conectadas entre ellas y con los programas de diseño.

La clave no está en el Front, sino en el Back

Lo curioso de este modelo es que, aunque el proceso descrito está lleno de aplicaciones, el usuario final del espacio no tiene por qué ver un solo interfaz o elemento tecnológico.

Cuando pensamos en espacios digitales tendemos a imaginar nuestros espacios actuales con artefactos tecnológicos que añadimos para mejorar la experiencia en ellos u optimizar sus consumos.

Esto está muy bien, pero creo que la verdadera oportunidad que nos ofrece el uso de la tecnología en el espacio físico no está en llenar el Front de artefactos tecnológicos, sino en crear un ecosistema de aplicaciones en el Back que, unido a la economía circular y a construcción industrializada, cambie totalmente la lógica que ha tenido la construcción desde hace siglos para adaptarla a la realidad actual.

¡A por ello!

Creo que esta nueva lógica ayudará mucho a mejorar la vida de las personas, a optimizar el gasto de lasempresas y a reducir el expolio al que sometemos a nuestro planeta.

Creo también que ésta es una lógica hacia la que ya estamos caminando, ya que algunas soluciones similares a las descritas se están empezando a implementar.

El reto está en que estas soluciones dependen tanto unas de otras como de la construcción industrializada. Por ello, para poner en marcha esta lógica serán necesarias:

  • La conexión entre las aplicaciones digitales desarrolladas.
  • La estandarización de elementos constructivos industrializados.
  • Una colaboración físico-digital, entre diseñadores de aplicaciones, arquitectos y diseñadores de elementos constructivos industrializados.
  • Una visión hacia la caminar que, considero, es el modelo descrito de espacios físicos siempre en Betamediante sistemas industrializados.

En GFT tenemos la visión, voluntad y capacidad para ser actores relevantes en la creación de este ecosistema de aplicaciones. El camino es todavía largo, pero el destino realmente merece la pena.

¿Te unes a nosotros? ¡Vamos a por ello!

 

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