Por qué no vamos a obligar a nadie a volver al trabajo presencial

Muchas compañías están volviendo a la presencialidad, poniendo fin a “ese experimento” al que se han visto forzadas por la pandemia. El teletrabajo se está acabando para algunos profesionales quieran o no. Pero, no todas las organizaciones van a sumarse a esta tendencia. En nuestro caso, creemos que se trata de un grave error y, tras preguntar a nuestros profesionales, hemos decidido apostar por nuestro particular modelo híbrido.

En GFT, somos una compañía tecnológica que acompañamos a nuestros clientes de cualquier sector en su constante transformación digital. Les ayudamos a beneficiarse de todo el potencial de la tecnología sin complicaciones. ¿Por qué vamos a negarle este mismo potencial a nuestros propios trabajadores?

En España, somos 1.800 profesionales y antes de la pandemia ya teníamos un 75% de la plantilla teletrabajando algunos días de la semana gracias a nuestro programa de conciliación laboral y personal Working From Home. Sin saberlo, esta ambiciosa iniciativa nos ayudó a estar preparados para lo que comportaría la COVID-19 y, gracias a ello, ya teníamos la infraestructura, la metodología y los procesos listos. Así, cuando por razones sanitarias fue necesario dejar la oficina, en sólo 24 horas, el 100% de nuestro equipo pasó a estar trabajando en remoto y así ha seguido.

Equipos empoderados y autogestionables

Durante todos estos meses hemos madurado el trabajo en remoto, añadiendo o puliendo técnicas de gestión y comunicación. También hemos demostrado que la productividad no se ha visto afectada. Estamos convencidos que los equipos empoderados son capaces de autogestionarse, independientemente de dónde estén trabajando. Por ello, abogamos por el principio básico de libertad y responsabilidad.

Estos principios no solo rigen el lugar desde donde trabajar, también hemos ofrecido a nuestro equipo la posibilidad de flexibilizar su jornada para ayudarles a regular su tiempo y, de esta forma, conciliar. Con una ventana de 7 de la mañana a 9 de la noche, nuestros empleados pueden dedicar las horas de la jornada de una manera irregular vía registro digital. De esta forma, consiguen intercalar actividades personales (familia, formación, deporte…) con sus obligaciones laborales.

Antes de definir cómo seguir en el futuro, hemos preguntado a nuestros profesionales para saber qué tipo de modelo les funciona mejor. En las encuestas realizadas hasta la fecha, hay algunas personas que no quieren pisar la oficina y otras que quieren estar al 100% presencial pero la gran mayoría prefiere un modelo mixto. Por ello, queremos facilitar a los trabajadores la posibilidad de teletrabajar de 1 a 5 días a la semana para que se administren ellos su jornada como deseen.

Ventajas del modelo mixto

Para los trabajadores, este modelo permite tener lo mejor de los dos mundos: el poder trabajar desde el domicilio para tareas de concentración que pueden o deben desarrollar autónomamente o bien para llamadas y videoconferencias con equipos en otras oficinas o países; y el poder ir a la oficina para reunirse, socializar y hacer actividades grupales que sean más efectivas presencialmente, como co-crear, diseñar o trazar estrategias.

Para la empresa, también ofrece muchas ventajas. Si el empleado está a gusto rinde mejor, produce más y la relación laboral perdura. A medio y largo plazo, los espacios podrían reducirse y, en esa línea, incluso se darán ciertos ahorros de costes. Se trata de un aspecto todavía por analizar, pero lo que sí ya es una realidad es que, en nuestro caso, este modelo incluso ha permitido tener empleados totalmente en remoto, algo que hasta ahora no contemplábamos. De hecho, ya contamos con 50 trabajadores en 22 provincias donde no tenemos ni siquiera oficina.

Democratizando nuestros espacios

Y, como todo no va a ser teletrabajo, queremos un cambio de paradigma para nuestras sedes: pasar de las oficinas para trabajar a las oficinas para reunirse. Para ello, estamos evolucionando y rediseñándolas. Hemos creado escritorios compartidos, gestionados de manera inteligente con una aplicación de reservas. También muchos más espacios de encuentro: salas de trabajo abiertas y modulares, otras cerradas para más privacidad, ágoras para compartir ideas en grupo, pantallas para conectarse con otras sedes o personas que estén teletrabajando.

Se trata de democratizar nuestros espacios. Precisamente, estas nuevas oficinas están haciendo que los empleados quieran empezar a ir presencialmente. En este sentido, no queremos que vayan por obligación sino porque quieren o porque lo necesitan.

En definitiva, estamos convencidos de que ningún modelo puede ser ya estático y que cada organización ha de encontrar el suyo. En nuestro caso concreto, no consideramos que la vuelta a la presencialidad total vaya a encajar. Seguimos aprendiendo, pero, por ahora, estamos seguros que el modelo híbrido y flexible es el que mejor se adapta a las necesidades de nuestros profesionales y vamos a continuar desplegándolo y mejorándolo.

 

Artículo publicado originariamente en Observatorio de RRHH

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