Bancos: la hoja de ruta hacia blockchain


Blockchain se está convirtiendo en el término más utilizado en el sector financiero. Y no es para menos. La tecnología de registros distribuidos o bases de datos descentralizadas a la que pertenece blockchain acelera el procesamiento de transacciones, reduce los costes y minimiza considerablemente el riesgo de fraude. Aunque el interés está centrado ahora en criptomonedas, como bitcoin, esta tecnología ofrece mucho más. Pero, ¿qué es realmente blockchain y qué ofrece al sector financiero?

La tecnología de registro contable distribuido (o DLT, por sus siglas en inglés) es un método especial de procesamiento y almacenamiento de datos electrónicos. El sistema blockchain es un tipo de DLT. Por ejemplo, las criptomonedas son generalmente un ejemplo de una cadena de bloques y, a su vez, estas cadenas de bloques son una instancia de la tecnología de registros distribuidos. En su estructura básica, un registro distribuido es una base de datos descentralizada que permite a los usuarios de una red compartir, leer y escribir datos. A diferencia de las bases de datos gestionadas de manera centralizada que usan actualmente la mayoría de los bancos, las redes DLT no requieren una autoridad central para crear nuevas entradas y son los propios participantes quienes pueden incorporar nuevos datos en cualquier momento. Eso sí, el proceso garantiza que todos dispongan de la versión más reciente de la base de datos. En este sentido, las principales entidades financieras españolas, pero también compañías de otros sectores como el energético o las telecomunicaciones, se han unido al consorcio Alastria. Este ecosistema de intercambio de datos es la primera red nacional regulada basada en blockchain del mundo y, precisamente, trabajará en el desarrollo de la tecnología de DLT.

De esta forma, las tecnologías de registros distribuidos como blockchain ofrecen la oportunidad de reorganizar el sector financiero en su totalidad. El escenario actual de numerosos bancos con muchos registros contables específicos se transformará en un sistema más sencillo: bancos con menos registros únicos. Por supuesto, esto hace dudar a muchos gigantes del sector que actualmente controlan el entorno y que se han mostrado reticentes a abordar la transformación digital de sus instituciones. Para moverse en este nuevo entorno, estos bancos necesitarán un socio con expertos sectoriales y una hoja de ruta.

¿Falta mucho para la DLT en la banca?

Para el sector bancario, blockchain aporta soluciones que no eran posibles mediante tecnologías convencionales, como la facturación avanzada para la prevención de fraude interbancario, que en GFT ya hemos desarrollado para uno de nuestros clientes en Italia; la optimización de transferencias y pagos internacionales en un solo día como la que ha puesto en marcha recientemente el Banco Santander con Ripple o el uso de identidades digitales para conseguir interactuar de manera única y sobre todo segura con cualquier entidad. Estos son sólo algunos de los muchos ejemplos de aplicaciones de blockchain, lo que evidencia que ignorar su uso significaría para los bancos desaprovechar importantes ahorros de costes en reconciliaciones, gestión de calidad de datos, reporting, KYC, auditoría, etc. y descartar las múltiples ventajas relacionas con la minimización de riesgos gracias a la transparencia y seguridad criptográfica que ofrece blockchain.

Además, las soluciones blockchain optimizarán los laboriosos procesos manuales que tienen los bancos, como la liquidación de las operaciones de valores, como acciones y bonos. Son beneficios atractivos, ya que la gran mayoría de los bancos tienen unos costes elevados por el mantenimiento o la sustitución de los sistemas centrales heredados y por garantizar la conformidad normativa.

Aun cuando los bancos ya han invertido miles de millones en crear y mantener sus actuales infraestructuras tecnológicas, la transformación está en pleno proceso. El sector financiero debe iniciar la adopción de blockchain o dejar paso a los que ya lo han hecho.

Destino: la adopción de blockchain

Desde una perspectiva bancaria, la tecnología de registros distribuidos del blockchain puede tener como resultado la estandarización a gran escala de aplicaciones, servicios y herramientas disponibles para los usuarios finales. De hecho, los pioneros en su adopción han tenido éxito en la implementación de soluciones prototipo para la mejora de procesos financieros como, por ejemplo, los pagos digitales y las transferencias de dinero internacionales. En Alemania, Italia, España y Reino Unido ya se han implementado prototipos para diversas funciones, como créditos, operaciones de pago o compensaciones y liquidaciones internacionales. Para los bancos nacionales, la asociación con líderes tecnológicos que los ayuden a abordar la transformación en estos mercados de vanguardia es una gran oportunidad para acortar el periodo de integración y compartir las ventajas de las soluciones bancarias ágiles con sus clientes finales de manera rápida y transparente.

Pero, hay que tener en cuenta que aún estamos en una etapa prematura de blockchain, con nuevas ideas, plataformas o tecnologías asociadas que emergen cada semana y, en este sentido, todavía está por ver el verdadero potencial de estos nuevos paradigmas. Es como si hace 20 años, en los inicios de internet, hubiéramos previsto cosas como Google, Uber, Spotify o Netflix. Todavía necesitamos una mayor evolución de blockchain en el sector bancario, ya que dado el desarrollo exponencial que vivimos actualmente, en sólo unos cuántos años se concretará hacia dónde se va a focalizar su implantación.

En definitiva, las tecnologías de registros distribuidos establecerán un nivel de innovación más alto en el sector de los servicios financieros. La generalización de estas tecnologías, como blockchain, hará que el sector financiero continúe experimentando cambios inéditos y revolucionarios. A medida que los bancos y los líderes tecnológicos conozcan a fondo esta tecnología, las oportunidades que ofrece blockchain serán cada vez más relevantes y la incorporación a gran escala de aplicaciones se llevará a cabo antes de lo que pensamos.