Dando visibilidad a la innovación con proyectos emprendedores de referencia


Sin un espíritu emprendedor ni visión de futuro, la Torre Eiffel no se habría construido en París y el hombre no habría llegado a pisar la luna. Y si miramos el presente, algunos visionarios trabajan actualmente, por ejemplo, en proyectos como la red WLAN más grande del mundo o en trenes de alta velocidad propulsados por cohetes. No sólo se necesitan ideas innovadoras; lo más importante es tener el valor de emprender proyectos visionarios que, con su poder inspirador y su fuerza para guiarnos, consiguen mostrarnos el camino y nos motivan para crear un futuro mejor.

Proyectos visionarios lideran el camino para permitir el progreso y permitir que el futuro se forme. La estructura de la Torre de Tokio en Japón es una torre de celosía inspirada en la Torre Eiffel.
Proyectos visionarios lideran el camino para permitir el progreso y permitir que el futuro se forme. La estructura de la Torre de Tokio en Japón es una torre de celosía inspirada en la Torre Eiffel.

Al principio, parecía un proyecto ridículo e incluso se tachó de engendro inútil. A finales del siglo XIX, la Torre Eiffel se consideraba una construcción monstruosa. Nadie podía imaginar que esa torre de hierro sería algún día el emblema de Francia. Un símbolo que, actualmente, en la era de la digitalización, se viste , cuando la ocasión lo requiere con los colores de la bandera francesa, gracias a las luces LED.

Pero por aquel entonces, era la torre más alta en el mundo y desempeñaba un papel importante en el intento de hacer de Francia el país más visitado a nivel internacional, con más de 80 millones de turistas extranjeros al año. El objetivo era convertir a París en uno de los principales destinos turísticos y que todo el mundo quisiera visitar, al menos una vez en la vida, la Torre Eiffel.

Proyectos visionarios que sirven de referente

La Torre Eiffel ha sido desde entonces mucho más que sólo una atracción turística: de hecho, se ha convertido en el monumento más famoso del mundo. Incluso durante los ataques terroristas a la revista satírica Charlie Hebdo, volvió a demostrar su poder cuando, con sólo unas pinceladas del artista francés Jean Jullien, se fundió con el símbolo de la paz para servir de emblema del duelo y ejercer de icono de solidaridad con las víctimas de los ataques. Rápidamente se difundió por las redes sociales de todo el mundo y enseguida cobró vida propia.

La Torre Eiffel también puede compararse con una faro, y no sólo desde que se equipó con una moderna tecnología de iluminación. Es única y tiene mucha visibilidad, que son las características que convierten a las construcciones y las innovaciones en general en algo realmente extraordinario y grandioso, que arroja luz sobre nuevas oportunidades y se convierte en fuente de inspiración y entusiasmo para ciudades, regiones o países.

Y esto ocurre no sólo en las principales ciudades del mundo: no tenemos que ir muy lejos para darnos cuenta de que continuamente se hacen realidad proyectos visionarios que tienen un increíble poder inspirador. Hay que pensar a lo grande y apuntar a lo más alto. Si no, no se hubiera construido en Rottweil (Alemania) la torre más alta de la región de Baden-Wurtemberg. En ella, en 2017, se probarán los ascensores de alta velocidad y el primer sistema de ascensores sin cable del mundo.

Valor para explorar nuevas áreas

Tener visión es necesario para crear cosas nuevas, progresar y modelar el futuro. Y además de visión, también valor. De lo contrario, Neil Armstrong nunca hubiera llegado a pisar la polvorienta superficie de la Luna. Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad.

El primer “alunizaje” fue un evento muy mediático que batió récords de audiencia, con 500 millones de espectadores hace casi medio siglo. Representa un hito en la historia de la humanidad y nos lleva a seguir teniendo nuevas visiones. No importa lo que opinen los demás. Tal como dijo Barack Obama cuando falleció este pionero astronauta hace cuatro años, Armstrong y su tripulación demostraron en 1969 que, con ingenio y motivación, todo es posible.

El aterrizaje en la luna catapultó a la humanidad en nuevas dimensiones. [© Murphy 44 – Fotolia.de]
El aterrizaje en la luna catapultó a la humanidad en nuevas dimensiones. [© Murphy 44 – Fotolia.de]
¿Qué sería de Francia sin la Torre Eiffel? ¿Qué sería de nosotros si no hubiéramos llegado a la Luna?

Ese viaje a la Luna catapultó a la humanidad hacia nuevas dimensiones. No es algo que se haga todos los días. Sin embargo, nunca deberíamos dejar de buscar el cambio, tratar de mejorar el lugar en el que vivimos y avanzar hacia el futuro. El notable efecto de los proyectos faro o de referencia es esencial en este contexto: por eso los llamamos así. Especialmente cuando hablamos de logros arquitectónicos, pero sobre todo en el ámbito de la protección del medio ambiente, negocios, ciencia y la tecnología, desarrollo sostenible, deportes, educación o cultura, la promoción de la salud o la integración.

Los proyectos de referencia también deben animar a los demás a actuar, según declaraba Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidas, en la última Conferencia Internacional sobre Cambio Climático celebrada en París, al presentar las iniciativas para la protección del medio ambiente que optaban al premio «Momentum of Change Award».

Los cambios nunca se habían producido con tanta rapidez como hoy en día: cambios sociales, digitalización, globalización y cambio climático. Los retos son cada vez más complejos y requieren acciones conjuntas y nuevas soluciones. Precisamente por eso se necesitan más proyectos de referencia impulsados por personas u organizaciones relevantes del mundo de la política, los negocios y la ciencia.

En algunas ocasiones nos proponemos realizar avances sociales y en otras, desarrollos tecnológicos, pero siempre con la vista puesta en el futuro y orientados a lograr un cambio que sea para mejor.

Conceptos para la ciudad del mañana

Este importante efecto a menudo se manifiesta a través de superlativos. De este modo, incluso las cabinas telefónicas de la era predigital pueden convertirse en elementos de referencia cuando los Sidewalk Labs de Google las transforman en puntos con conexión WLAN para crear la red WLAN urbana más grande y rápida del mundo. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, los usuarios en un radio de 50 metros pueden iniciar sesión de forma gratuita y navegar por Internet a una velocidad de hasta 1 Gb por segundo. ¿No es impresionante?

Se trata de la ciudad del mañana, la vida en red del futuro en la que no sólo trabaja Google, sino también otras compañías y grupos de una amplia variedad de sectores. Algunas empresas impulsoras de la innovación, como Tesla, están tanteando cómo viajaremos en el futuro. Esta compañía pionera está desarrollando coches eléctricos y una conexión para trenes de alta velocidad en California con el sistema Hyperloop (alimentado con energía solar) que permitiría alcanzar los 1125 km/h aproximadamente. Asimismo, está intentando conseguir que la luna se convierta en un nuevo destino turístico a través de su programa Space X.

Las startups también aportan muchísimas ideas y proyectos innovadores. La actividad es frenética en Berlín, París, Londres, Tel Aviv y, por supuesto, en los centros de innovación norteamericanos.

Es crucial apoyar a las jóvenes empresas que persiguen objetivos ambiciosos pero no tienen el poder de las grandes compañías consolidadas. Es esencial fomentar la innovación y las iniciativas, así como convertir las mejores ideas en proyectos de referencia, para que no pasen desapercibidas y lleguen a muchas personas. Ésta era precisamente mi intención cuando fundé la plataforma de innovación CODE_n hace cinco años.

Un festival de tecnología e innovación orientado al futuro

Cuando lanzamos la idea en 2011, nadie imaginó el alcance que llegaría a tener. Después de todo, lo que empezó como un concurso de startups internacional, ha evolucionado hacia un ecosistema global: una amplia red que aúna ciencia, negocios, política, arte y tecnología.

En 2012, por fin alcanzamos nuestro objetivo: en CeBIT de Hannover, una de las ferias sobre tecnología e innovación más grandes del mundo, 50 prometedoras startups presentaron sus ideas y visiones de futuro en el pabellón de CODE_n. Muchas de esas startups se presentaban en público por primera vez, como la que se llevó el primer premio: MyTaxi. En ese momento, era una empresa nueva y desconocida. Hoy en día, está en boca de todos. Hicimos que la idea cobrara vida y creamos un proyecto de referencia. Cada año recibimos un mayor número de visitantes en nuestro pabellón. En 2015, superamos las 75.000 visitas. Pero no hemos dejado de trabajar: el año pasado, inauguramos nuestro primer campus de innovación en Stuttgart, que se complementa con una red online y numerosos eventos inspiradores.

Sin una visión, no se puede desarrollar un proyecto. Pero incluso los proyectos de referencia necesitan evolucionar con el tiempo. No pueden permanecer en su estado original. Igual que la Torre Eiffel ahora se ilumina con luces LED de colores, en 2016 hemos llevado nuestro proyecto de referencia al siguiente nivel: nos despedimos de CeBIT para dar la bienvenida al festival de innovación. Del 20 al 22 de septiembre, new.New Festival se celebró en el Centro de Arte y Medios (ZKM) de la ciudad de Karlsruhe (Alemania) bajo el lema «Descubriendo la disrupción digital». Se trata de un evento Independiente y dinámico, que ha tenido lugar en una institución cultural única. Para seguir estimulando e inspirando a los participantes, a las startups, las tecnologías y los ponentes de primer nivel , además de las iniciativas sobre tendencias del futuro, se añadieron también otras sobre arte y cultura.

Y es que justamente la esencia del new.New Festival refleja la inspiración y entusiasmo por todo lo nuevo que está por llegar. En Alemania necesitamos más proyectos de referencia que sirvan de inspiración para el futuro, para que la gente deje atrás el miedo al cambio. Unas vacaciones en la Luna… Tan lejos, pero a la vez tan cerca.

Lighthouse at Ocean

No olvidemos que experimentamos cambios de forma continua en casi todos los ámbitos de nuestra vida. Y somos capaces de controlar lo que pasará después.

Así que… ¿cómo queremos vivir en el futuro?

¡Es hora de crearlo juntos!