El impacto de las fintech en el futuro del mercado financiero


No es una novedad que las fintech (del inglés ‘Financial Technology’ – Tecnología financiera) suponen una amenaza real para el futuro de las grandes corporaciones financieras. Pero, ¿cómo han impulsado el futuro del sector financiero y cómo han reaccionado frente a esta amenaza las instituciones financieras tradicionales ya consolidadas?

Las fintech ya hace bastante tiempo que están en el mercado. Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado ahora? Antes de responder a esta pregunta, necesitamos reflexionar sobre el tipo de productos y servicios que ofrecen las fintech, cuál es su público objetivo y por qué le están quitando el sueño a las entidades financieras.

Más que dedicarse simplemente a desarrollar nuevos sistemas o actualizar sistemas heredados para las entidades financieras, las fintech comenzaron a diseñar y lanzar al mercado sus propias aplicaciones y soluciones integradas para competir directamente con los bancos. Hablamos de aplicaciones de pagos móviles, transferencias, servicios de tarjetas de crédito y, en algunos casos, incluso de apertura y mantenimiento de cuentas corrientes puramente digitales, que incluyen servicios tales como préstamos P2P, financiación y seguros, entre otros. Gracias a este modelo, el cliente ya no necesita ningún tipo de interacción física con las entidades. Y, al ofrecer sus servicios y atención al cliente a través del mundo digital, sin necesidad de agencias, las fintech son capaces de ofrecer sus servicios por sólo una parte del coste de los productos bancarios tradicionales, como es el caso del Nubank, con su tarjeta de crédito sin cuota anual. Además, los bancos no han mostrado la misma capacidad de rápida adaptación a los cambios de comportamiento del consumidor digital, algo que las fintech sí que consiguen hacer – y muy bien.

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Algo que también está obligando a los bancos a reformular sus modelos de negocio son las crecientes exigencias normativas. Ante presupuestos cada vez más ajustados, a los que se suma la preocupación por cumplir con las regulaciones del mercado, estas entidades buscan nuevas formas de mejorar su eficiencia y reducir costes. Sin embargo, sus rígidos procedimientos hacen que la toma de decisiones y la implementación de nuevas ideas sea una tarea ardua y lenta, lo que constituye un nuevo reto. En este sentido, la agilidad de las fintech, con su metodología flexible y su cultura orientada a la innovación, es otro factor que ha contribuido a su rápido crecimiento.

Todo ello sin hablar del fenómeno de las ‘criptomonedas’ (dinero digital), que ya provocó que grandes entidades como Goldman Sachs y JP Morgan iniciaran proyectos globales para mejorar su eficiencia en la negociación y liquidación de activos.

Sólo en España, el número de usuarios que utiliza smartphones ha superado los 30 millones en el tercer trimestre de 2015. La mayoría de las personas prefiere la agilidad y comodidad de las aplicaciones disponibles para estos dispositivos. Dentro de este número, que sigue creciendo, encontramos la llamada Generación Z: personas que nacieron y crecieron con la World Wide Web (1990) y el auge y la popularización de los dispositivos tecnológicos hasta finales de 2010. Esta masa de clientes, que es exigente y a la vez altamente digital, ya no tiene suficiente con el modelo tradicional que ofrecen las entidades financieras y, por ende, está más dispuesta a probar nuevos productos y servicios bancarios, incluso si proceden de empresas que aún no cuentan con el sólido reconocimiento de marca que sí tienen los bancos tradicionales. Es justamente esta generación de nativos digitales la que marcará la diferencia y definirá qué empresas seguirán existiendo en el futuro.

En 2015, algunas fintech del Reino Unido llegaron a conseguir permisos bancarios con el aval del gobierno y los reguladores del mercado – y fueron autorizadas a expandir su cartera de productos y servicios móviles, aumentando la competitividad del sector. Dada la velocidad de los cambios tecnológicos y los servicios financieros, las entidades financieras, aunque ya estén consolidadas en el mercado y cuenten con su cartera de clientes, no se pueden permitir el lujo de ignorar las oportunidades y amenazas que representan las fintech.

De acuerdo con un reciente informe de PwC (Blurred Lines: How FinTech is Shaping Financial Services), de aquí al año 2020 más del 20% de los negocios de servicios financieros correrán grave peligro con la irrupción de las fintech. Por lo tanto, ahora más que nunca, las entidades financieras necesitan cambiar radicalmente su mentalidad para adaptarse a las necesidades del consumidor digital, integrando la digitalización en su ADN corporativo. Y, según este mismo estudio, ésta es la manera de conseguirlo: establecer una metodología fintech como centro de su estrategia, adoptar un enfoque mobile-first, colaborar con empresas fintech y comprender a fondo los retos regulatorios.

Los consumidores modernos comparan cada vez más la experiencia bancaria digital que les ofrece su banco con la de empresas como Apple, Amazon y Google – que no se han hecho famosas precisamente por sus servicios bancarios, pero que, al igual que las fintech, también le han quitado el sueño a muchas organizaciones tradicionales de servicios financieros. Las entidades financieras deben comenzar a definir e implementar una estrategia digital en los próximos años. De lo contrario, tendrán serias dificultades para continuar siendo rentables en el mercado.