Experiencia profesional en Alemania: empleados españoles de GFT en Frankfurt


 

Javier Boira en Frankfurt

Hace unos días explicábamos en un post el programa para formar profesionales en Alemania que el grupo GFT ha puesto en marcha hace unas semanas. Gracias a esta iniciativa, 12 personas han viajado desde diferentes puntos de la geografía española hasta Frankfurt, donde estarán viviendo durante los próximos dos años para trabajar para clientes alemanes de GFT en el sector financiero. Antes de que regresen estos días a pasar las Navidades con sus respectivas familias, hemos hablado con algunos de ellos y nos han contado, en primera persona, cómo ha sido el desembarco allí y qué expectativas tienen de esta experiencia.

“Los primeros días no era consciente de que me había ido a vivir a Alemania”, comenta Albert Casanovas. Este barcelonés, de 27 años, llegó en septiembre a Frankfurt pero, como ya solía viajar allí por motivos laborales, no ha tenido la sensación de cambio radical. Como algunos otros de los miembros de este programa, Casanovas está trabajando para el mismo proyecto en el que ya colaboraba desde GFT en España y, por lo tanto, no ha cambiado de cliente o de trabajo sino simplemente de ciudad de residencia para poder integrarse más en el proyecto en la propia casa del cliente. “Lo mejor de venirme a Frankfurt es que el resto de mis compañeros de equipo también se encuentran aquí”, añade.

Lo mismo le sucede a Javier Boira (30 años) que sigue colaborando en el mismo proyecto que tenía asignado en Zaragoza o a Manuel Ibáñez (27 años) que ha llegado a Alemania desde la sede de GFT en Valencia. Todos recuerdan que el primer día tuvieron una jornada de presentación en las oficinas de GFT: una especie de “landing” para explicarles cómo funciona la empresa en Alemania. “Aunque seamos la misma compañía, hay algunas diferencias entre GFT España y Alemania”, aclara Casanovas. Por su parte, Ibáñez, que trabaja para un proyecto relacionado con tarjetas de crédito y débito para una importante entidad financiera alemana, recuerda que “tras ese día, empecé  a ocupar mi puesto de trabajo en el cliente. Mis tareas asignadas aquí y en España son muy similares”.

Miriam Clave
Miriam Clavé

Durante los primeros 3 meses en Alemania, GFT se hace cargo del alojamiento. “La mayoría de los que vinimos nos alojamos en el mismo edificio. Son apartamentos individuales, parecidos a un apart-hotel, con cocina, salón y dormitorio en la misma habitación”, nos explica Daniel Torrent. A sus 29 años, este joven de Lleida tiene muy claro que su objetivo es ganar experiencia: “Es bueno salir fuera y ayuda a espabilarse”. Lo mismo opina Miriam Clavé. “Es una gran experiencia, tanto a nivel laboral como personal. Te permite relacionarte con otra gente, aprender otras culturas y ver cosas distintas, además de aprender un idioma”, explica esta joven leridana que accedió al programa a través del curso de verano que GFT organizó con la EPS de Lleida.

Alemán: un aprendizaje nada sencillo

Precisamente el tema del alemán es uno de los más recurrentes. Todos coinciden en destacar la dificultad que entraña el idioma. “Es cierto que hay alguna palabra que se parece al español o al inglés pero, en general, es totalmente distinto”, comenta Casanovas. Para él,  poder comunicarse bien con las personas de su entorno es una de las cosas que más echa de menos por ahora. Para Clavé, “lo difícil es ir al supermercado,  al médico o por la calle y que te pregunten algo y no entenderlo”. “Cuesta mucho, sobre todo si antes de llegar no sabes nada. Pero, poco a poco, voy entendiendo alguna cosa. Por ahora, con el inglés me defiendo. Por ejemplo, en el trabajo no hay problema,  aunque es verdad, que saber alemán me vendría muy bien”, admite Ibáñez.

Albert Casanovas
Albert Casanovas

Para ayudarles con el idioma, GFT ha organizado un curso de alemán gratuito para todos ellos y se les ha separado en distintos niveles. Por ejemplo, para  Boira, que ya tenía conocimientos previos de alemán e incluso participaba en reuniones en este idioma, “el curso me está viniendo muy bien para repasar y mejorar”.

Todos tienen muchas anécdotas de estos primeros días basadas, sobre todo, en las diferencias culturales entre alemanes y españoles. “Cuando vas por la calle te da la impresión de que todo el mundo tiene prisa”, afirma Casanovas. A Boira, lo que más le llama la atención es lo caseros que son los alemanes: “Les gusta mucho reunirse en casa y no se lo montan nada mal”. En cambio, para Ibáñez, la gran diferencia es el horario: “Se come a las 12 aproximadamente y en unos 30 minutos. La ventaja que tiene es que así se optimiza el tiempo”.

“Lo que más me ha sorprendido es que, en general, los alemanes suelen actuar de forma muy protocolaria: al tratar con las personas, conduciendo, en los organismos, etc.  Diferencian mucho entre la vida laboral y la privada”, asegura Torrent.

En cuanto a las diferencias laborales, para Casanovas “los alemanes son metódicos en todos los aspectos y analizan los problemas que les surgen para entenderlos desde el origen y posteriormente ponerles remedio”.

Sobre lo que más echan de menos, los cinco coinciden: la familia y los amigos. Por suerte, regresan estos días a sus hogares para pasar las Navidades aquí. Les deseamos que tengan unas felices fiestas y que les vaya muy bien a su vuelta a Alemania.