El banco en el bolsillo


La generalización de los dispositivos móviles hoy en día está permitiendo a las personas ampliar su accesibilidad a datos y servicios. Las mejoras en lo que se conoce como las “tres V“: volumen, velocidad y variedad hacen que podamos estar conectados desde cualquier lugar y en cualquier momento. El elemento móvil está propiciando, por tanto, una evolución en los modelos de negocios que ya cambiaron con la generalización del uso de internet. Sin embargo, es importante tener en cuenta  la importancia de este nuevo canal en cuanto a las características de usabilidad de su interfaz, que al ser táctil, por ejemplo, hace su uso más sencillo para todo tipo de personas. De esta manera, se abre a algunos sectores de usuarios  que podían tener  problemas en el modo de acceso a internet, como pueden ser la tercera edad o personas con pocos conocimientos de las tecnologías que quizás no poseen un ordenador pero sí un móvil.

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Si nos centramos en el sector financiero, que es al que dedica su actividad nuestra compañía, GFT, entonces nos planteamos: ¿cuál será el impacto de la movilidad en los servicios financieros? Los bancos deben examinar la eficacia de todas sus estrategias, en lo que se refiere a movilidad.  Hasta ahora, empresas de telecomunicaciones o del entorno de internet –como Google, Apple, Amazon, Paypal, etc.– han conseguido que realmente los Smartphones puedan utilizarse como monederos electrónicos. Las multinacionales se han puesto manos a la obra, ya que pueden abarcar rápidamente mercados más amplios. Los conceptos y tecnologías usados en el pago móvil se conocen desde hace años, no es algo que este tipo de empresas se haya inventado. Lo que sí es cierto es que los grandes bancos y las compañías de telecomunicaciones no han conseguido liderar estos nuevos sectores del mercado. Lo importante ahora es que bajo estas nuevas condiciones obtengan un papel importante en los servicios de pago por móvil.

Si los Smartphones se convierten en un medio para realizar transacciones y negocios bancarios, a las entidades financieras sólo les quedaría el papel de gestión de las transacciones finales y, como tales, no tardará en llegar el día en el que incluso, en ese campo, pudieran ser sustituidos fácilmente. La gran oportunidad que se le plantea a los bancos es combinar estas transacciones de pago junto con la información contextual proporcionada por el dispositivo, como por ejemplo el lugar en donde el usuario está realizando esta transacción. Esto serviría para reforzar la seguridad de las distintas transacciones, lo que supone un aspecto muy valioso para el usuario y un servicio de valor añadido para la entidad bancaria. El objetivo de los bancos debe ser acercarse al usuario final con servicios propios en los dispositivos móviles como, por ejemplo, ofreciendo un servicio de financiación. O también asesorando a los clientes en tiempo real a través de las redes sociales, que están integradas en el canal móvil y donde los usuarios están empezando a interactuar. En las redes sociales es donde las entidades financieras pueden hacer nuevos clientes y fidelizarlos.

En el canal móvil, entonces, hay buenas oportunidades para la innovación en el sector financiero. La movilización de los procesos de negocios en la banca es sólo cuestión de tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta que el año pasado la venta de dispositivos móviles superó a la de los ordenadores y que el móvil,  como decía de Eric Schmidt –ex CEO de Google– al hablar de Mobile First , es ya el medio más usado para interactuar y acceder a contenido en la red y ya se empieza a concebir ideas de negocio teniéndolo como primera opción.  Es por ello que si los bancos no consiguen hacerse con el liderazgo en esta área, en la que unos de los procesos clave es el pago móvil, al menos deberían prepararse para adquirir un papel más activo. Por el momento, parece que aún no está decidido quién terminará por aportar mayor valor añadido en este nuevo mercado que se reparten  los fabricantes de dispositivos, las operadoras de telecomunicaciones, las compañías de tarjetas de crédito, los proveedores de software y las instituciones financieras. Hay una lucha por determinar el estándar de modelo de negocio y el integrante  dentro de este ecosistema que controle más pasos de la cadena de valor será el que termine controlando este negocio.

Carlos Eres
Director General de GFT en España