Lothar Lochmaier: “El cambio de conciencia en los clientes de banca no se conseguirá tan solo recurriendo a más artificios técnicos.”


Lothar Lochmaier se preocupa por el futuro del sector bancario. A modo privado, gestiona el Weblog en alemán Social Banking 2.0 – Der Kunde übernimmt die Regie (Banca 2.0: el cliente toma la dirección) y va en camino de profesionalizarse como periodista financiero independiente. Nos complace enormemente que haya encontrado un hueco en su agenda para responder a nuestras preguntas.

GFT: En su weblog, Banca 2.0: el cliente toma la dirección, analiza ciertos temas de actualidad relativos al mundo de la banca y las finanzas. ¿Cómo ha conseguido hacerse un hueco en la blogosfera?

Lothar Lochmaier

Lothar Lochmaier: En primer lugar, la curiosidad es un rasgo que me caracteriza como persona y también como periodista independiente. Quería probar de forma activa nuevas formas de comunicación. En segundo lugar, fue por encontrarme trabajando en el primer libro de mi trilogía sobre la banca, “Die Bank sind wir” (“Nosotros somos la banca”), para el que esta especie de diario online supuso una gran ayuda. Y, por último, el futuro está claramente en la red, donde puedes intercambiar información con otras personas interesadas en temas especializados, lo cual enriquece muchísimo el propio trabajo. Así que, un día sencillamente me puse a ello y no me arrepiento en absoluto de haber dado este paso, a pesar de que presentar constantemente nuevos temas requiera mucha disciplina y dedicación.

GFT: La banca se ha convertido en un sector conservador. ¿Tuvo que enfrentarse a críticas en sus comienzos?

LL: Uno siempre debe contar con las críticas, hasta en el terreno de lo personal, tanto por parte de un bando como del otro. Corres el riesgo constante de que te consideren o demasiado radical los unos o demasiado conservador los otros. De todas formas, no puedo quejarme. Las ventajas de Internet siempre quedan por encima y tienen un valor muy positivo. Actualmente, además, la banca “conservadora” empieza a tomarse en serio los blogs. La transformación se va extendiendo.

GFT: ¿Qué entiende por Social Banking?, ¿cómo definiría este concepto?

LL: Yo veo dos modelos fundamentales con indudables puntos en común, pero también con grandes diferencias. Por un lado, según la noción clásica, es una inversión de capital persistente, ecosocial y con criterios relativamente estrictos sobre lo que se permite y lo que no. Por otro lado, según una segunda acepción, nos encontramos con la variante Social Banking 2.0, que coloca al usuario en el centro, especialmente de modelos de negocio basados en redes. En principio, esta variante es igualmente persistente, pero se encuentra todavía bastante alejada, en parte, de sus variantes originales. También se puede explicar de otro modo: a los protagonistas de la Web 2.0 en ocasiones les falta una dirección más clara, y también más ética. Por ello, Social Banking 2.0 concede al usuario, es decir, al cliente bancario, una intervención más directa, una circunstancia que no todos los bancos sostenibles pueden realmente llevar a la práctica. Algunos ecobancos incluso renuncian por completo a los medios de comunicación sociales. Pero existen muchas características comunes entre los extremos clásicos 1.0 y 2.0.

GFT: Las posibilidades tecnológicas están ahí. En su opinión, ¿qué es lo que impide a la banca hacer realidad una nueva generación de servicios financieros?

LL: Históricamente, el problema reside en los propios productos orientados a comisiones. Si aquí se aplican recortes y los bancos se centran más en los clientes para gestionar activamente la organización de los servicios, los productos y los precios, entonces tiene sentido considerar una supuesta generación de nuevos servicios bancarios. El problema es que ni siquiera en Grecia se puede cambiar radicalmente el gobierno de la noche a la mañana, ya que las estructuras se han ido desarrollando durante mucho tiempo. No obstante, se avecinan transformaciones aún más serias. En todo caso, no se conseguirá convencer los inversores serios con dispositivos móviles de diseño y aplicaciones impresionantes, ya que el cambio de conciencia en los clientes no se conseguirá tan solo recurriendo a más artificios técnicos.

GFT: La confianza en los bancos se ha visto sacudida profundamente. ¿Podría remediarse con transparencia y elementos interactivos o se ha producido aquí un quebranto duradero del voto de confianza?

LL: Eso no es fácil de prever. Para los jóvenes de menos de 35-40 años, el desengaño y falta de  confianza ya es enorme. No veo realista que la recuperen. Los empresarios más jóvenes deberán aprobar infraestructuras propias, y la generación anterior, cuestionarlas aún más. Personalmente no considero esto tan crítico, ni mucho menos, sino que lo veo más bien como un proceso de innovación necesario, tanto social como económico. De todos modos, solo con el concepto de transparencia ya no se puede recuperar ninguna confianza. Ya nadie cree en la banca, de ahí que el sector dependa aún más de otros y no permita mostrar sus cartas. El único remedio útil es una cura de transparencia, es decir, permitir que el cliente adopte un papel más participativo más allá de folletos informativos y consejos formales.

GFT: De esta tendencia se beneficia también el crowdfunding. Esta posibilidad financiera se  encuentra en auge en el mundo de las empresas emergentes. ¿Hasta qué punto podría ser un riesgo y suponer pérdidas financieras para los bancos?, ¿existe la posibilidad de que desaparezca toda un área de negocio?

LL: También se puede mirar desde otro punto de vista. Aquellos bancos que, de aquí a dos o cuatro años, no hayan logrado ninguna funcionalidad externa en crowdfunding dentro del propio sistema de TI, serán considerados obsoletos. Esto requiere, naturalmente, una nueva cultura de dirección dentro de la banca que necesita aún cierto margen de tiempo. Imagínese que un director de un banco no pueda continuar en el oficio dentro de cinco años si no es capaz de asimilar la tecnología de los medios sociales y la integración activa de los clientes dentro de la cadena de análisis de valor añadido. Visto así, uno puede formular la respuesta: solo quien reacciona a tiempo no se ve perjudicado por la historia. Para estos nuevos agentes, la vacilación de los bancos es, naturalmente, también un excelente caldo de cultivo al cobijo del cual pueden continuar prosperando. Ya en el ámbito de la financiación de pequeños y medianos emprendedores,  los bancos amenazan con recortes aún más contundentes a medio y largo plazo  si ignoran la Web 2.0  o la descartan por completo. A través de los medios sociales, la Web 2.0 se abre camino en las redes empresariales de forma sigilosa y a partir de ahí sube posiciones.

GFT: Muchas gracias por la entrevista y por responder con tanto detalle a nuestras preguntas.