La innovación como motor de crecimiento


Una empresa percibida por sus clientes y el mercado como innovadora, es hoy una empresa ganadora. Google y Apple constituyen el mejor ejemplo de ello. La innovación, junto con la educación y la tecnología, es el principal motor para diferenciarse y conseguir crecer en entornos cada vez más competitivos y exigentes.

El reto de las instituciones financieras, sector en el que GFT es experto, consiste en reinventarse y cambiar la forma de relacionarse con sus clientes. Para ello, deben aumentar su credibilidad ante los clientes, mejorar la fidelización de éstos y mantener una comunicación más efectiva con ellos. La innovación se refleja, por ejemplo, en ofrecer una banca online segura y de fácil usabilidad, o la creación de una banca a través del móvil adaptada a un nuevo tipo de entorno y usuarios, etc. Aunque lo que más destaca en la actualidad es el uso de las redes sociales. La generalización de las redes sociales como canal válido para establecer una comunicación eficaz con un nuevo grupo de potenciales clientes, denominados Generación C, –caracterizados por ser creativos, colaborativas, comunicativos y conectados–,  plantea únicamente ventajas. Éstas son la adquisición de nuevos clientes, la mejora de las relaciones cliente-banco y el aumento de la confianza generada por la transparencia y efectividad en la comunicación interpersonal. La innovación en este caso no viene dada únicamente por la tecnología, sino que más bien consiste en una revolución de la banca que afecta a la estructura propia del banco, valores, misión, comunicación y sobre todo es una innovación en la que toda la empresa debe estar implicada; incluyendo a los empleados como precursores y compartiendo una visión.

Pero, ¿cómo se crea algo nuevo? ¿Cómo se inicia este proceso y cómo se desarrolla una nueva idea? ¿Qué perfiles hay detrás de los modelos de innovación de éxito? En la actualidad, nos encontramos con dos diferentes tendencias relativas a la innovación. Por un lado, la innovación cerrada, caracterizada por ser un proceso interno, con tecnologías o ideas propias que evitan que  los competidores puedan beneficiarse de ellas. Y por otro lado,  la innovación abierta, en la que se acepta que fuera de la empresa también hay buenas ideas que pueden servir para desarrollar más adelante un producto o procesos exitosos. Esto hace posible mejorar el modelo de negocio que mejor se adapte a los clientes ya que una empresa innovadora sabe que no hace falta ser la mejor del mercado sino la que mejor hace lo que dice que hace. La innovación abierta apuesta además por hacer el mejor uso de las ideas, sean externas o generadas internamente, lo que implica escuchar a todos los interlocutores. Todo el proceso de innovación debe guiarse por una metodología precisa que lleve a crear un proceso continuo de generación de ideas, desarrollo de las mismas y ejecución de las iniciativas.

La búsqueda permanente de nuevas tendencias, tecnologías, productos y mercados son fundamentales para una empresa de Tecnologías de la Información (TI) como GFT. Para ello, y para seguir aportando valor a nuestros clientes, nos reinventamos constantemente, a la par que nos comprometemos con la innovación.

Miguel Reiser
Head of Business Marketing del Grupo GFT