Banking Communities, ¿oportunidad o amenaza?


En la banca tradicional el negocio gira en torno al crédito, a la gestión de los depósitos y a la negociación de los valores/acciones. Unas normas que se fijaron hace ya mucho tiempo y cuyos principales actores clásicos han sido tanto los bancos como las cajas de ahorro. Pero con la llamada “banca directa” (la banca online), el cambio se produjo, en un primer momento, a pequeña escala. Fueron las instituciones financieras las que, a través de sus portales en Internet, empezaron a ofrecer sus servicios y transacciones bancarias. Se empezó a fraguar la idea de renunciar a la creación de una red de sucursales, lo que significó una innovación en el sector bancario, y que, en la actualidad, es un concepto consolidado.

Sin embargo, esta medida también causó un gran número de diferentes modelos virtuales que poco o nada tienen que ver con la banca tradicional y que, según desde qué punto de vista o qué tipo de acciones o servicios se lleven a cabo, puede ser peligroso para el sector. De ahí que algunos expertos consideren que estos nuevos servicios ofrecidos en Internet puedan suponer para la banca una amenaza o bien una gran oportunidad de negocio.Este nuevo modelo se conoce con el nombre de “banking communities”, o comunidades bancarias, una norma que, con diferentes objetivos, pretende atraer la atención de los clientes de la banca tradicional. De ahí que proliferen, entre otros, más portales para la negociación de los créditos. En la banca “peer-to-peer”, por ejemplo, se proporciona dinero a personas con una idea prometedora, y como modelos referentes tenemos los ejemplos de Weemba, Smartypig o Smava, que son los primeros proveedores con este enfoque. Mientras, otros portales han hecho de la consolidación y gestión conjunta de los activos su propio negocio. Entre ellos, los portales Bundle y Mint, ejemplos claros de una vinculación mínima o casi inexistente con una concreta institución financiera en particular.

La característica principal de estos grupos consiste en una especialización en un colectivo objetivo específico, con un propósito común, y esto forma parte de su estrategia comercial. Y como muestra, en la comunidad de pequeños negocios del Bank of America, los temas de los chats y foros de debate giran sobre cuestiones de financiación de pequeñas empresas. Por su parte, en el portal Red Innova Open Talent del banco español BBVA, los visitantes de la página pueden votar las ideas de negocio más prometedoras que, posteriormente, recibirán un apoyo especial.

Estos ejemplos muestran claramente que los bancos tradicionales deben ampliar sus miras y su modelo de negocio si quieren acceder a un espectro más amplio de posibilidades. Existen nuevas formas de banca y las comunidades abiertas y libres se posicionan como sitios decisivos en cuestión de dinero. La banca sigue contando con una serie de ventajas que ofrecer y que no puede perder: tienen capacidad, experiencia y aportan seguridad. Son cualidades que, sin duda, puede seguir aportando desde su oferta online.

Pero estos atributos no pueden ni deben quedarse ahí. A todo ello, hay que sumarle la necesidad de abrir el diálogo con los usuarios de estas páginas. Si la comunidad, por unanimidad, recomienda los productos de un competidor, la respuesta debería ser el desarrollo de nuestros servicios y un compromiso por nuestra parte. Hay que tener claro que la entidad que se posicione en el entorno Web 2.0 como un socio de confianza para el usuario, se beneficiará de un importante crecimiento y, sobre todo, de la fidelización de sus clientes.

Con todo, ¿hacia dónde llevará esta tendencia? Según su uso, ¿será una oportunidad para las entidades financieras o una amenaza?

Miguel Reiser
Head of Business Marketing del Grupo GFT